Una gran columna de concreto en forma de T vista desde abajo contra un cielo azul, sobre trazos finos de edificios y marcas rojizas.

Vestigio

Una de las columnas con cabezal en forma de martillo del Metro de Bogotá se levanta sobre la avenida Caracas, a una altura de unos cinco pisos. Su escala y el concreto expuesto le dan una presencia brutalista en la calle.

Me llama la atención la tensión entre la promesa de moverse mejor por la ciudad y lo que implica la obra para quienes trabajan sobre la avenida. Por lo que entiendo, ha sido una etapa difícil para muchos de sus vendedores.