Camino Plástico — Bitácora

Una gran columna de concreto en forma de T vista desde abajo contra un cielo azul, sobre trazos finos de edificios y marcas rojizas.

Vestigio

Una de las columnas con cabezal en forma de martillo del Metro de Bogotá se levanta sobre la avenida Caracas, a una altura de unos cinco pisos. Su escala y el concreto expuesto le dan una presencia brutalista en la calle.

Me llama la atención la tensión entre la promesa de moverse mejor por la ciudad y lo que implica la obra para quienes trabajan sobre la avenida. Por lo que entiendo, ha sido una etapa difícil para muchos de sus vendedores.

Cerros oscuros bajo un cielo de grises, azules y violetas, con amplias pinceladas claras.
Cerros violetas bajo un cielo rosado y durazno, con pequeñas marcas claras en las laderas.
Cerros azules y un cielo amarillo verdoso atravesado por nubes blancas de trazos amplios.
Una cresta oscura bajo capas de nubes gris azuladas y luces intensas en naranja y amarillo.

Cuatro vistas

Empezar a pintar me ha llevado a prestar más atención a lo que me rodea. Estas cuatro vistas nacen de observar cómo cambian los colores de los cerros de Bogotá al amanecer, según la hora, el tiempo y la época del año.

“Podemos, si así lo deseamos, vagar sin rumbo por el inmenso océano del azar, justamente como las semillas aladas de ciertas plantas revolotean al impulso de la veleidosa brisa primaveral.”

— Haruki Murakami, La caza del carnero salvaje